Considerá éstas siete cosas que podés hacer para ayudarte a ser más realista respecto de vos mismo:
1. Sé realista. Todos tenemos formas y tallas diferentes. Los modelos(a) que vemos en las revistas pesan entre un 20 y un 30 por ciento debajo del peso normal, y tienen un equipo de entrenadores, de maquilladores, de diseñadores de moda, de fotógrafos y expertos en peluquería que trabajan para que luzcan bien. La mayoría de nosotros jamás vamos a lucir como ellos(as).
2.Recordá que sos mucho más que sólo tu apariencia. No permitás que tu apariencia o tu talla sea tu identidad. La gente menciona a la felicidad, la bondad, la confianza, la dignidad, el humor, la sabiduría, la inteligencia y la fe como más importantes que la apariencia física. Viví esto.
3.No te comparés con otros(as). La comparación crea competencia. No podemos aceptar a otros, ni preocuparnos por los demás, si estamos comparándonos y compitiendo con ellos.
4.Cuidá de vos mismo(a). Hacé cosas que te hagan sentir bien contigo mismo(a). Hacé ejercicio físico. Tomá un baño con burbujas. Usá ropa linda. Cambiá tu corte de cabello. Perfumate con la fragancia que te guste. Cuidá mucho de vos mismo(a). Tener cuidado de uno mismo manifiesta cuánto te importás a vos mismo(a).
5.Aprendé algo nuevo. Busca un desafío. Tomá el curso o la clase que siempre quisiste tomar y que no pudiste. Hacé una lista de las cosas que te gustaría hacer y comenzalas a hacer.
6.Cuidá tu lenguaje. A Dios no le agrada que la gente hable mal de sí mismo. No te despreciés. Aceptá agradecido(a) los cumplidos.
7.Decí la verdad. El diablo está constantemente engañándonos acerca de quienes somos. Él quiere hacernos creer que no valemos nada ni que somos hermosos, para convertirnos en inútiles. Asumamos la verdad de Dios. Tené a mano unos cuantos versículos bíblicos que declaren lo que Dios piensa de vos. Escribí tu nombre en ellos. Personalízalos. Hacelos tuyos y creé en ellos. Dios declara en Jeremías 31:20: “¿No es niño [vos o yo] en quien me deleito? pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por eso mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él misericordia”.
Es hora de que vivamos lo que creemos.