He oido muchas historias tristes y hasta fatales de amigos y conocidos que han tratado de cruzar la frontera en busca de una vida mejor para ellos y sus familias, pero lastimosamente, en el mejor de los casos, han vuelto frustrados con los bolsillos más vacíos que cuando partieron. Oremos siempre por el necesitado, oremos por el inmigrante, oremos por el que tiene necesidad y ayudémosle en lo que podamos.